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lunes, 30 de abril de 2012

El (mal)tratado de Schengen

El tratado de Schengen entró en vigor en 1995, y eliminó las fronteras interiores de los países que conforman la Unión Europea, con alguna excepción. Surgió como una medida proteccionista, en la cual los Estados suprimieron los controles de las fronteras comunes, potenciando sus fronteras externas a fin de obstaculizar la inmigración ilegal de nacionales de Estados no miembros de la Unión Europea, no aumentando las restricciones a los foráneos, sino favoreciendo la libre movilidad de los Europeos.
El acuerdo resurge en boca de algunos en el año 2011, entre ellos, el presidente francés Zarkozy y el ex presidente italiano Silvio Berlusconi, quienes proponen dejar atrás el espacio Schengen, y que se vuelvan a implementar los controles estrictos entre los propios países de la Unión Europea. Esta iniciativa, conflictiva, aparece por un solo motivo; impedir que los inmigrantes en situación irregular tampoco se puedan trasladar de un lugar a otro, y así confinarlos, aumentando la presión sobre ellos, casi obligándolos a tener que volver a sus lugares de origen, dado que la soñada Europa ya no tiene nada que ofrecerles, ni siquiera una sanidad digna y gratuita (tema que merece una mención aparte).







No podemos dejarnos subyugar ni un segundo más, y ver cómo recortan nuestros derechos día tras día, con total impunidad, mientras lo único que pretenden es mejorar aún más su “estado de bienestar”, a costa de los que verdaderamente levantamos el país cada mañana, con esfuerzo, con tesón.
Las fronteras deben pasar a ser hitos histórico-culturales, en lugar de ser un problema; nadie eligió dónde nacer, y aún así, nacimos todos en el mismo lugar

L.O.H.ES.PO.

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